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¿Quién te lleva las redes?

Durante demasiados años, he gestionado redes sociales como freelance y desde agencia, con clientes pequeños y con estructuras más grandes. Sé lo que cuesta crear contenido con sentido, narrativa, coherencia y resultados. Y también sé lo fácil que resulta aparentar que todo eso está pasando, cuando la verdad verdadera es que solo hay ruido disfrazado de algo que es correcto pero no conecta con nadie.

El modelo se ha roto (y la IA ha acelerado el golpe)

El sistema que aprendimos, ya no funciona.

Publicar por publicar, rellenar calendario, intentar tener un feed bonito y ordenado, subir fotos de productos, describir servicios, hacer promociones, ofertas y sorteos, fijar un número de publicaciones por semana… todo eso ha muerto. O, mejor dicho, ya no funciona. Aunque hay quien sigue empeñándose en hacerlo así y en quejarse del algoritmo, que le tiene manía.

De los creadores del “sobrinity manager” llega “lo hago con IA”

Porque, lo nuevo de los creadores del “sobrinity manager” es “sujétame el cubata, que esto lo hago yo con la IA en un pis pas”.

Algo que, en parte, entiendo. Porque hay mucho pseudoprofesional suelto, cobrando por una gestión de redes sociales resuelta con IA y con la ley del mínimo esfuerzo.

Y eso, también lo entiendo. Porque es la consecuencia de un mercado que exige profesionales orquesta, más inflamables que la ropa del Shein.

El mercado quema a los profesionales

Das una patada y, de la nada, salen miles de ofertas de trabajo que, por 100€ al mes, quieren que pienses la estrategia, sepas hacer fotos, grabar vídeos, editar, escribir, diseñar, lanzar campañas que conviertan, analizar datos, responder mensajes, ejecutar ideas al instante y estar disponible 24/7.

Veinte perfiles de profesionales diferentes concentrados en una sola persona y con unos honorarios que no te dan para pagar ni medio carro de la compra.

Ya hace tiempo que dejé de llevar redes. Por todo eso y porque me negué a seguir vendiendo humo, soluciones que no resuelven nada y paquetes de servicios que lo único que consiguen es que el cliente se canse de tirar su dinero y que el equipo que ejecuta se queme vivo.

Tener esto claro es como ver la mano de un gigante que se acerca para darte un guantazo que te va a tumbar y apartarte a tiempo.

Toca reformular.

Y no es difícil si entiendes que la clave está en saber contar y mostrar lo que te diferencia del resto de personas, proyectos, empresas o marcas que hacen lo mismo que tú.

Sobra decir que eso no se consigue delegando todo el trabajo al becario pelota que es la IA.

Para destacar, hay que diferenciarse

Hay que pensar, un lujo delicioso en grave peligro de extinción.

Como el tiempo. Ese sí que se va y no vuelve.

Quizás, por eso, valoramos y explotamos tanto las herramientas que nos ayudan a ahorrar minutos. Aunque estemos hartos de escuchar que lo barato sale caro y la clásica regla de si es rápido y bueno, no es barato o si es bueno y barato no es rápido.

Nada. Seguimos, erre que erre, queriendo ser más listos que nadie y conseguir lo que otros sudan sin despeinarnos.

Repito: es lícito, pero no funciona.

Social media manager vs. Community manager

Para empezar, hay que entender que un social media manager y un community manager no son lo mismo.

El primero, piensa estrategias de marketing para redes sociales, las diseña, crea una historia alrededor de la marca, define muy bien a su público, decide los formatos y el tipo de publicaciones que hay que usar para conseguir los objetivos que se han marcado, el tono y el estilo de comunicación …

El community manager publica, investiga, analiza cómo reaccionan los usuarios ante cada publicación, lee y responde mensajes, forma parte de la conversación, extrae datos que se convierten en pautas para la creación de nuevos contenidos, porque escucha a la comunidad, detecta sus necesidades y pasa información clave para que la conexión entre la marca y su público sea cada vez mayor, más estrecha y más fluida.

Ahí ya van dos perfiles de profesionales tan distintos como complementarios, pero que solos no hacen nada. Porque, a parte, están los diseñadores gráficos, los creadores audiovisuales (que se encargan de hacer fotos, vídeos, edición …), los especialistas en campañas y publicidad de pago en Google, Meta Ads y otros medios digitales. Los copywriters o expertos en redacción persuasiva, natural … Los que saben de posicionamiento, seo, palabras clave … Los analistas de datos …

Todo un engranaje de perfiles que, juntos y bien dirigidos, consiguen resultados de verdad, likes, comentarios, guardados, compartidos, mensajes privados de personas interesadas, que compran, contratan, recomiendan lo que vendes.

¿Necesitas una megaestructura?

No te agobies. Que seguro que estás pensando que para pagar todo eso necesitas ser una multinacional que facture millones de euros al año. Y tampoco es que te estés desviando mucho de la cruda realidad. Pero entre una megaestructura que te cuesta lo que no tienes y algo que te funcione de verdad, existen soluciones para ti.

Opciones para avanzar

Puedes aprender a hacer algunas cosas y delegar otras o, si tienes un pequeño equipo, invertir un poco en su formación para que, en menos tiempo del que piensas, sepan rodar solos.

Para eso nació mi servicio de mentoría estratégica, antes de ser directora de comunicación y marketing en agencia e impartirlo allí. Ahora, que vuelvo a ser mi dueña, lo he adaptado a las necesidades del mercado de hoy y de mañana. Y está disponible tanto en sesiones 1 a 1, totalmente personalizadas y alineadas a la situación de cada persona, marca o proyecto, como en versión para grupos reducidos, donde se construyen equipos de marketing a medida para empresas e instituciones, formando a sus propios empleados y capacitándolos para asumir nuevos roles orientados a impulsar la comunicación, la visibilidad y la efectividad de su presencia en el ecosistema digital.

Más claro.

Puedes formarte para delegar lo mínimo y hacerlo con criterio, mientras tú ejecutas una parte, que te permite mostrar lo mejor y más auténtico de tu proyecto.

Puedes formar tu propio equipo para no tener que externalizar nada.

O puedes contratarme como directora de desarrollo de marca, reunirte conmigo un par de veces al mes y que yo sea la persona encargada de garantizar que comunicas cómo hay que comunicar en los canales donde decidamos estar y contando con los profesionales que más se ajustan a tus necesidades y posibilidades.

Si quieres poner orden, claridad y coherencia en tu comunicación pero no sabes cuál de las opciones que te ofrezco encaja mejor con tu momento actual, pídeme una sesión estratégica de 30 minutos y sal de dudas.

Entender todo esto y reconocer que necesitas ayuda, es lo más importante y ya lo has hecho. Ahora, solo te falta dar el paso y activarlo todo para empezar cuanto antes a celebrar resultados.